
El Kerygma, en la tradición Cristiana, es la proclamación que los primeros cristianos hacían por el hecho de haber descubierto una “BUENA NUEVA”. Respetando los paralelismos, y sin pretensiones religiosas, a muchos de los que hemos conocido las “Constelaciones familiares” de Bert Hellinger, nos ha supuesto una “Buena nueva”, una ventanita a la esperanza. El camino de evolución para cada ser humano es totalmente personalizado e individualizado, de allí que las constelaciones familiares sean una vía más de evolución y de dotación de sentido a la existencia humana, una vía más si, pero una vía privilegiada también.
Como toda “Buena nueva” que sea auténtica, se mantiene en el tiempo, y así podemos comprobar que puedes asistir a muchos talleres y siempre se descubre el mismo amor en el entramado familiar, nos seguimos conmoviendo cuando hay una reconducción de u
n flujo de amor interrumpido, nos alegramos cuando uno de los participantes, ocupa el sitio que le corresponde en su familia y en los sistemas a los que pertenece y eso le permite una vida digna. Las constelaciones familiares siguen siendo un KERYGMA.
Hace años que terapeutas y participantes de los talleres han decidido hacer una profundización, bien sea para incluirlo en sus herramientas terapéuticas o como una privilegiada vía de evolución personal, si te interesa profundizar o formarte como constelador, envíame un correo electrónico..